11 dic. 2009

Reseña: El Cielo sobre Berlín

EL CIELO SOBRE BERLÍN (Der Himmel uber Berlin, RFA 1987)
Director: Win Wenders
Reparto: Bruno Ganz, Otto Sander, Solveig Dommartin, Curt Bois, Peter Falk
Guión: Win Wenders, Peter Handke
Duración: 128'

El Cielo sobre Berlin

¡Cuidado! Warning! Achtung! Too much spoilers will kill you

Películas como Alicia en las Ciudades o El Amigo Americano habían hecho que Hollywood mirara hacia un joven director alemán llamado Win Wenders. El cineasta se dejó seducir y se marchó a la meca del cine. Allí las cosas no le fueron bien: le quitaron Hammet a mitad de rodaje (la terminó Francis Ford Coppola) y París, Texas, a pesar de que ahora está considerada toda una obra de culto, fue un gran fracaso de público en su momento. Por lo tanto Wenders hizo el petate, volvió para la Alemania dividida y se puso a trabajar en su obra maestra, El Cielo sobre Berlín.

Tal fue el éxito de esta preciosista y profunda película que el propio Wenders realizó una segunda parte llamada Tan Lejos, Tan Cerca seis años después (muy estimable también aunque un poco inferior) y Hollywood nos sirvió un descafeinado remake llamado City of Angels (famosa cinta protagonizada por Nicolas Cage y Meg Ryan que se centra en las imágenes impactantes sin prestar atención ninguna al contenido de la original).

El Cielo sobre Berlín nos cuenta mediante el preciso guión escrito por Wenders y el novelista Peter Handke la historia de dos ángeles, Damiel y Cassiel, que se dedican a observar a los seres humanos en su devenir diario y escuchar sus pensamientos desde que el tiempo es tiempo. Cuando alguna persona hace algo fuera de lo común, lo apuntan en sus libretas y luego se lo cuentan el uno al otro. Este eterno observar y escuchar se verá conmocionado con la aparición de tres personajes. El primero es Marion, una trapecista de un circo de segunda fila de la que Damiel se enamora. El segundo es Peter Falk, el célebre actor famoso por interpretar a Colombo, que está en Berlín rodando una película sobre la Segunda Guerra Mundial y que puede sentir a los ángeles ya que él fue uno de ellos. Y el tercero es Homer, un anciano poeta hastiado de la vida.

La interrelación entre estos cinco personajes nos deja escenas tan memorables como la conversación en el concesionario, la de la Biblioteca Estatal de Berlín, el suicida del Edificio Mercedes, el primer encuentro entre Damiel (un genial Bruno Ganz años antes de convertirse en Hitler en El Hundimiento) y Falk o el concierto de Nick Cave and The Bad Seeds. Todas ellas acompañadas de una música excelente de Jurgen Knieper y varios grupos góticos muy de moda en aquella época y con una fotografía excepcional: en blanco y negro cuando la escena es a través de los ojos de los ángeles (que no distinguen los colores, eso es una cualidad totalmente humana) y en explosivo color cuando es a través de los de las personas.

Todo no es perfecto, por supuesto, ya que tarda bastante en arrancar y la conversión de Damiel en ser humano es un poco absurda (aunque luego su paseo con la coraza debajo del brazo es genial). Pero son pecados beniales para una cinta que es toda una obra maestra que todo el mundo debe ver aunque sea una sola vez en su vida.

Os dejo con dos vídeos, uno es la memorable escena de la Biblioteca, el otro el videoclip que Win Wenders dirigió para el tema Stay de U2 (banda sonora de Tan Lejos, Tan Cerca):





Curiosidad #01: nos quejamos de las traducciones de los títulos de las películas que se hacen aquí en España. Pues bien, esta peli se tituló Wings of Desire en Estados Unidos. En todos sitios cuecen habas.

Nota: 9 / 10

Un saludete guap@s.

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