7 sept. 2007

Verano Tarantiniano (XIII): Nuestras escenas tarantinianas preferidas


Post colaborativo y recopilatorio de nuestras escenas tarantinianas favoritas de todos los tiempos. Adelante pues:

Señor Lobo (Pulp Fiction - En casa de Jimmy)


Hay tantas escenas memorables en todas sus películas, pero vamos si me tengo que quedar sólo con una diría la que ocurre en casa de Jimmy en Pulp Fiction, desde que entran en ella con el cadáver en el coche hasta que salen magistralmente dirigidos por el Señor Lobo.

Es increíble el humor negro de esa escena, los cabreos tanto Jules, como de Vincent, como sobre todo del propio Jimmy (el mismísimo Quentin) y toda la gestión por parte del Lobo ... Impresionante.

"Has visto un letrero que ponga carroña negra?"

Mr. Whip (Pulp Fiction - Butch y Marsellus sodomizados)


Toda la escena del tarado en Pulp fiction y como culmen la apertura de la puerta en lo que se confirma lo que llevas pensando un rato pero crees que es imposible en una peli de cine no porno como es la sodomización de Marcellus Wallace (GENIAL)

Jesus Gordillo (Reservoir Dogs - Secuencia pre-creditos)


"Mi escena favorita es sin lugar a dudas el inicio de Reservoir Dogs. Fue lo primero que vi de Tarantino y lo que me hizo engancharme desde un principio a su cine. Yo no entendía como una gente que estaba preparando un robo que culmina en masacre sangrienta pueden perder el tiempo de esa manera discutiendo sobre camareras, propinas, Madonna y la virginidad. La cámara gira y gira en torno a una mesa en la que los matones parecen tener una discusión insustancial que, pese a lo que pueda parecer, tiene mucho sentido. Aquí comenzó mi idilio con el de Knoxville, que aún hoy sigue latente.

De cualquier manera y haciendo algo de trampas, debo decir que en esa película se encuentra otra de mis escenas favoritas. Se trata de la de la tortura en la que un sádico Michael Madsen "acaricia" al simpático policía sin tener que por ello dejar de bailotear (http://es.youtube.com/watch?v=KFPjL_fMULA) al ritmo del Stuck in the middle. Sin duda alguna, sublimes escenas de un grandioso director que realiza la que, para mí, es la mejor opera prima de todos los tiempos".

Dani (Pulp Fiction - Jules y Vincent en el apartamento de Brett)


Ya había escrito un texto entero para satisfacer mi promesa hecha a el perpetrador de este blog, pero desapareció de mi ordenador en uno de esos movimientos de ajedrez tan misteriosos que suele tener la informática con los usuarios, incluso con los que tanto tiempo la dedican. El caso es que estaba alarmado: escribí un e-mail de disculpas por la tardanza, sudaba chorros de tinta... Cuando, de repente, me dije: no necesitas mucho esfuerzo para escribir sobre algo que te gusta tanto. Y tenía razón (darse la razón a uno mismo te hace sentir bien).

En aquel texto perdido iba a comentar mi amor por ese segmento tan plagado de referencias y buenos diálogos que va desde la conversación en el coche de Jules y Vincent sobre las diferencias entre Europa y América (aunque siempre recordaremos las referencias a las hamburguesas), hasta las escena en la que ambos entran a recuperar el maletín y se ven envueltos en un tiroteo tocado por la mano divina. Esta vez, me centraré en ésta última porque, reflexionando un poco, me he dado cuenta de que es mi escena preferida del segmento y, con casi toda probabilidad, mi preferida dentro de la película.

Cuando Jules y Vincent entran en el apartamento, una serenidad tensa lo llena hasta que todo termina como debía de terminar. La dulce amabilidad de matón de Jules, su forma de probar la hamburguesa del desayuno y de beber un poco de refresco para tragarlo... todo te invade y te hace temer por la vida de los pobres perdedores que tienen el maletín (Maletín, por cierto, que es uno de los mejores ejemplos de McGuffin del cine moderno y que invita a soñar con su resplandeciente interior).
Por supuesto, la tensión tiene un pico desproporcionado en el interrogatorio que Jules le hace a pobre Brett, un interrogatorio en el que él está totalmente acojonado, lo sentimos, pero nosotros estamos descojonados de la risa sin remedio. Y es que es imposible resistirse a la lógica del diálogo y al poder de la palabra "Qué".
Y la tensión sigue ahí, sin explotar del todo, hasta que llega uno de los momentos más recordados de la escena (y de la película), cuando Jules recita su famoso pasaje de Ezequiel 25, 17, que es donde toda la tensión repica como una campana al mismo tiempo que Jules dice "Y os aseguro...". Después del texto, la escena acaba y la tensión estalla.

Sin duda, Samuel L. Jackson es el rey y absoluto protagonista de la escena (Travolta ya tiene otros momentos de gloria, pero aquí se aparta delicadamente con su personaje pasota y levemente ido que habla como si estuviera fumado continuamente): la llena, la empieza, la acaba y la hace ser lo que es, mítica. Pero también es un momento especial para el personaje de Jules, quien descubrirá una experiencia que le hará sentir la mano de Dios y desear retirarse de su actual vida: mientras oye cómo su compañero habla de posibilidades y casualidades, el no las niega, sólo habla de una cosa y es que, simplemente, lo ha sentido. Como yo en esta escena, que siento ganas de mirar el maletín, siento ganas de darle un bocado a la hamburguesa Big Kahuna y de pegarle un tiro a Brett en la pierna (sí, soy un sádico) cuando vuelve a repetir "Qué". Así es el cine: una sola escena, puede hacer que pienses y sientas mucho en apenas unos minutos, es su magia y, ya lo sabemos, Tarantino la tiene (aunque no siempre la saca y nunca la volvió a sacar como en esta película).

Roski (Reservoir Dogs - Conversación en una azotea)
No he encontrado el vídeo de esta escena y he puesto el de otra (la elección de nombres), lo siento.


Hay más sabiduría en esa conversación que en todo el cine moderno.

Eres un poli que se va a meter en la boca del lobo. Y tienes que aprender a mentir. Y rápido. Tienes que ganarte la confianza de los malos y tienes que demostrar que eres un tipo listo. Sin pasarte, con tranquilidad. Pero sobretodo tienes que aprender a mentir.

Y en esa azotea ese tipo te da la clave del asunto: "los detalles venden la historia". Nombres, direcciones, rasgos físicos... sé barroco, porque los malos tendrán que escarbar entre un montón de mierda para saber que les estas mintiendo. Detalles... esa es la clave.

Inventante una historia y llénala de detalles. Y cuéntala bien.

¿Acaso no es una de las más hermosas reflexiones sobre el cine que se han hecho jamás?

Crazy J. (Jackie Brown - La muerte de Robert de Niro)


La muerte de Robert de Niro en Jackie Brown. La escena completa (5 minutos y medio según Youtube), me encanta el ritmo que tiene, como lo bordan los actores, la música, todo. La gran película incomprendida de Tarantino y mi segunda favorita de él ;-)

Muchas gracias a todos por vuestra colaboración.

Un saludete guap@s.

7 comentarios:

  1. Qué bonitas quedan estas cosas... Creo que yo me he pasado un poco de largo: tenías que haber dado unas normas de longitud, como si fuera un trabajo del colegio, jejeje.

    Un saludo!

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  2. Pues si, ha quedado muy potito, si señor.

    De poner normas nada de nada, aquí libertad de expresión y longitud total xDD

    Saludetes.

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  3. Señor Lobo9:02 p. m.

    Vaya post, impresionante.

    Que buen gusto tenemos todos, ja, ja ...

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  4. Joder, ha quedado de putísima madre. Muy buena tu iniciativa y que jodidamente buenos somos todos eligiendo estas escenas

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  5. Si, joder, sois jodidamente buenos, joder, esto es la polla xDDD

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  6. Da igual que no se vea la escena que comento...

    ...no es una de las más conocidas, pereo es jodidamente brillante.

    Je, je... como se pega este jodido latiguillo.

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