15 feb. 2006

Casi un milagro

Lo reconozco, no creía para nada ni en la operación remontada ni en el espiritu de Juanito. Me parecía todo muy artificial y no me entraba en la cabeza que los jugadores del Madrid se partieran el pecho para remontar una eliminatoria prácticamente imposible habiendose reeenganchado a la Liga y con el regreso de la Champions a solo una semana. La alineación de López Caro, con solo dos españoles, no me ayudaba tampoco mucho a creer. Y, como siempre, me equivoque. Los jugadores salieron a muerte, totalmente irreconocibles, y no hubo milagro de pura chiripa.

El Zaragoza se acojonó al saltar al campo y encontrarse un Bernabeu vestido como si el rival fuera el Barça o el Bayern Munich. A esto se le añadio el golazo de Cicinho a los 50 segundos y el canguelo se podía empezar a oler en los jugadores maños. A los 10 minutos un 3-0 con nombre brasileño campaba en el marcador y lo que se preveía como un partido de rutina se convirtió en un choque superemocionante donde el Madrid estaba desconocido y el Zaragoza simplemente no estaba.

Casillas gritaba como un poseso. Woody y Sergio atajaban con suficiencia cualquier ligero intento del Zaragoza de acercarse a posiciones peligrosas. Gravesen parecía una persona normal y no el tarado que nos acostumbra. Beckham y Cicinho (¡que pedazo de futbolista!) volaban por la banda derecha desquiciando a Toledo y Cani. Zidane daba cursillos de magia e incluso los normalmente indolentes Ronaldo y Baptista se fajaban con los defensas como si la vida les fuera en ello. ¡Este no es mi Madrid que me lo han cambiado!


Pero el cuarto gol no llegó y el que si lo hizo fue el descanso. Mientras los jugadores se preparaban para el último asalto, la megafonía del Bernabeu escupía épicos himnos hardrockeros a toda pastilla. Olía a napalm, a gesta. La segunda parte arrancó igual que la primera: el Madrid volcado y el Zaragoza, totalmente acojonado y sin saber que hacer, amontonado delante del area intentando capear el temporal. El cuarto llegó cuando quedaba todavía media hora (de nuevo con nombre brasileño) y desde entonces el bombardeo se recrudeció todavía más pero, gracias al cansancio, ahora de manera mucho menos clara e inteligente. Esto lo aprovechó el Zaragoza para lanzar alguna contra temerosa y una de esas terminó en gol que el arbitro anuló por un fuera de juego que no era. Cometió un error pero hizo justicia ya que si bien el Zaragoza merecía pasar a la final por su maravillosa exhibición de la ida no se merecía marcar gol en este partido.

El final fue de los épicos: el Zaragoza encerrado y despejando como buenamente podía, Woodgate de delantero centro, un Beckham destrozado ejerciendo de libre, una entrada de Baptista que derribó a dos zaragozistas, un chutazo final de Ronaldo que atajó Cesar y el pitido final que mandaba al Zaragoza a la final de Copa y dejaba al Madrid a una chispa del milagro, como Rocky frente a Apollo, como William Wallace frente a los ingleses.

Sin duda una eliminatoria que le ha devuelto, con su espectacularidad, emoción, goles y polémica, buena parte de la grandeza perdida a una competición maltratada como la Copa del Rey y un partido que marca la senda que tiene que seguir el Madrid para hacer cosas importantes esta temporada y las siguientes.

Pd1: ¡La semana que viene vuelve la Champions!
Pd2: ¡Que grande es el futbol!
Pd3: ¡Enhorabuena al Zaragotham y a todos los mañicos!

Un saludete guap@s.

3 comentarios:

  1. Joder, un poco más y nos elimináis y todo! Qué grande es la Copa...

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  2. Anónimo1:28 p. m.

    Magnifica tu cronica. La suscribo punto por punto. Me siento orgulloso de ser madridista. Hala Madrid.

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  3. Queco: Si, solo falto un poquito pero el Zaragoza es justo finalista. Suerte en la final.

    Pd: Hala Madrid!!!

    Saludos.

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