8 abr. 2018

Ready Player One

READY PLAYER ONE (Ready Player One, USA 2018)
Director: Steven Spielberg
Reparto: Ty Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Simon Pegg, Mark Rylance, T.J. Miller
Guión: Ernest Cline, Zak Penn
Duración: 140'


¡Cuidado! Warning! Achtung! Posibilidad de spoilers para vosotros, jugadores

Ernest Cline era un señor de treinta y tantos fan total de la cultura popular de los 80 que en 2011 escribió un libro llamado 'Ready Player One'. El libro, que tenía un aroma a fan fiction, un planteamiento similar a 'Charlie y la fabrica de chocolate', un desarrollo muy de videojuego y una catarata de referencias nostálgicas a la comentada cultura popular ochentera, fue generando buzz hasta que se convirtió en todo un pelotazo editorial a partir de 2014 en USA y de 2015 en España.

No se trata de ninguna maravilla de novela pero se lee muy bien y es entretenida. Mientras mantuvo un perfil bajo, 'Ready Player One', obtuvo unas críticas moderadas e incluso positivas que se empezaron a convertir en (muy) negativas a partir de su eclosión. La publicación por parte de Cline de una segunda novela, 'Armada', que básicamente era un autoplagio, no ayudo para nada. Y esta corriente negativa alcanzo incluso a la adaptación cinematográfica que, cerrando de alguna manera el círculo, preparaba Steven Spielberg. Pocas veces se ha visto en Twitter (y muchos medios) un haterismo preventivo tan beligerante como el que ha tenido 'Ready Player One'. Todo infundado y prejuicioso a la vista de la película.  

La cinta de Spielberg, estrenada muy acertadamente en Pascua, es la vuelta del Rey Midas al entretenimiento puro y duro después de muchos años centrado en temas más adultos ('Munich', 'Lincoln', 'Caballo de Guerra', 'Los papeles del Pentágono'...) y lo hace a lo grande, mejorando el material original y llevándolo a otro nivel. Claramente hay momentos que son un caza-cromos (la primera carrera, el taller de H, la batalla final...) pero son complementos y lo que hace Spielberg es centrarse en la historia, llevándola con el brío que le caracteriza (los 140 minutazos que dura se pasan volando) y realizando cambios que resultan, en la mayoría de las ocasiones, muy acertados.


'Ready Player One', aunque no sea alta literatura, tampoco se trata de una novela no demasiado fácil de adaptar no sólo por la cantidad ingente de referencias y cameos que pueblan sus páginas sino por su desarrollo "de videojuego" (organización en fases, recogida de ítems, jefes finales...) y por contar con un inicio demasiado farragoso. Spielberg y su guionista solventan este último escollo presentando a Columbus (el mundo real), OASIS (el mundo virtual), Wade Watts / Parzival (el héroe), la búsqueda del huevo de Halliday (quien lo encuentre, después de conseguir tres llaves escondidas en laberintos se hará con el control de OASIS y una cantidad astronómica de dinero) e IOI (la malvada corporación que no puede faltar) en un prólogo elegante de apenas cinco minutos que deja, hasta al más alejado a la cultura popular, listo para la acción. Luego, los títulos de crédito y zapatilla a tope.

Los cambios, como hemos comentado anteriormente, son abundantes pero acertados en su mayoría. El primer laberinto pasa de ser una mazmorra de D&D a una espectacular carrera a lo Mario Kart Vs. Carmageddon por las calles de Nueva York. El segundo laberinto pasa de estar en las tripas de 'Todo en un día' a estarlo en las de 'El Resplandor' y este sentido y espectacular homenaje de Spielberg a su amigo Kubrick es lo mejor de la película (y con seguridad uno de los grandes momentos del cine de 2018). También el villano de la función, Nolan Sorrento, jefe de operaciones de IOI, pasa de funcionario gris a verdadera amenaza (fantástico, como siempre, Ben Mendelsohn en este tipo de rol) con su propios esbirros: el virtual i-R0ck y la real F'Nale.

Sin embargo, el viraje de James Halliday a nerd total (casi borderline podríamos decir) queda forzado y algo prejuicioso a pesar de los esfuerzos de Mark Rylance y la poca presencia de Ogden Morrow es incomprensible, más si tenemos en cuenta que se ha contado con el gran Simon Pegg para interpretarlo.

Pero Penn y Spielberg tampoco es que hayan arrasado con todo y han mantenido muchos de los mayores aciertos de Cline como esa discoteca ingrávida, la alternancia de la acción entre el mundo real y OASIS o la gran pelea tokusatsu aunque esta vez el rival de Mechagodzilla sea un Gundam en vez de Ultraman (con ayuda del Gigante de Hierro, eso sí). Lo que no cambian es la poca (o nula más bien) empatía de Wade para con la muerte de su tía y sus vecinos. Quedaba extraña leída y queda extraña puesta en imágenes. Tampoco cambia la moraleja final ("La realidad es lo único real"), moraleja que comparto pero que no se corresponde demasiado con lo escrito / mostrado.   

Técnicamente brutal (todo lo que ocurre en Oasis es una evolución brutal del tipo de animación de la incomprendida 'Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio'), unas actuaciones competentes y una banda sonora entre remember y épica del veterano Alan Silvestri que cumple con creces entre una selección de pop/rock setentero y ochentero muy bien elegida. Un must para cualquier chaval de los 70 y 80 y cualquier fan de Spielberg y su manera de hacer cine en aquella época pero también disfrutable realmente por cualquiera que disfrute del cine palomitero. Un blockbuster como ya se hacen pocos.


Pd: todos (o casi todos) los cameos y huevos de pascua recopilados aquí y aquí, en cambio, algunos de los que no pudieron estar por temas de derechos.

Nota: 8,5 / 10

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