11 jun. 2014

Ir al cine se está convirtiendo en una experiencia irritante

Está claro que la industria del cine en este país pasa por una grave crisis, cada vez menos películas, cada vez menos gente en las salas. Las causas son variadas (como siempre en cualquier crisis) pero si escuchas hablar a los jerifaltes de dicha industria los únicos causantes son la piratería y la subida del IVA. Desde luego España es un país donde la cultura del todo gratis está bastante arraigada y las repetidas subidas de impuestos son una putada importante. Sin embargo hay otra causa muy importante al descenso de espectadores y de ingresos: el servicio que se ofrece en los cines y el precio que se paga por el mismo no están en consonancia. Y eso frustra y aleja. Pongo un ejemplo que me ocurrió en persona este pasado fin de semana.

Fui el domingo a los Cines Ideal (unos cines madrileños muy céntricos que ofrecen VOSE) a ver la nueva entrega de los X-Men. La sesión era a las 19:20 y costaba, ya que no llevaba ningún tipo de descuento, 9.50 euros. Por si la película era un truño (cosa que al final no fue) y había que entretenerse de otra manera, me pillé unas palomitas con caramelo al módico precio de 5.80 euros. En total 15.30 euros, un buen pellizco sin duda (y que en la situación de paro y mal-empleo masivo que hay en España no todos se pueden permitir) por el que espero un servicio de una mínima calidad. 

No fue así. Eran las 19:20, hora a la que debería empezar la película, cuando abrieron la sala para que, los muy numerosos espectadores, pudiéramos entrar. Unos cinco minutos para que más o menos nos acomodáramos todos en la sala (no muy grande, con una pantalla no demasiado espectacular, escamoteando el aire acondicionado y con importantes deficiencias sonoras) y empezó la sesión de publicidad. Antes solía haber un par de anuncios y normalmente especiales para cines. Ahora suelen ser varios minutos y los mismos anuncios que podemos ver si ponemos A3 o Telecinco. Después de intentar vendernos la moto durante casi cinco minutos llegaron los trailers... y la cosa no mejoró. Primero un trailer de Jupiter Ascending, algo totalmente inutil ya que la película de los Wachowski ha visto retrasado su estreno hasta el 2015. Luego un teaser de Amanecer del Planeta de los Simios con casi un año de antigüedad que no nuestra nada de la película.

Entonces parecía que la película iba a arrancar por fin pero no, nos ponen los cinco primeros minutos de Como Entrenar a tu Dragón 2. Mecanismo de marketing realmente abusivo del que no te avisan al comprar la entrada. Me gustó la primera parte y seguramente vea esta segunda parte pero esta jugada poco tiene de diferente con, por ejemplo, las campañas agresivas telefónicas de las operadoras de telecomunicaciones. Y me molesta. Pero ahí no termina la cosa porque después de este adelanto de la cinta de Dreamworks, más anuncios.

Por fin, a las 19:40, más de veinte minutos después de la hora prevista, empieza la película. Dos horas y diez minutos después acaba y revive el maltrato: cuando empiezan los créditos las luces se encienden y las limpiadoras asoman por las puertas. En otra película da un poco lo mismo pero era sabido que después de los títulos de crédito (después, no en medio como pasa con otras) había una escena extra. Escena que por esta situación no pudimos disfrutar en plenitud.

Yo soy un asiduo al cine (a este y a otros), voy casi todas las semanas, y si bien no he vivido situaciones tan enojosas como esta muy a menudo, si que noto que el servicio va bajando su calidad mientras que el precio se mantiene o sube salvo en eventos como La Fiesta del Cine. Yo voy a seguir yendo pero al espectador casual estas cosas le ahuyentan porque no sólo puede conseguir la película gratis en Internet sino que te la pones cuando te da la gana, no te tragas anuncios y los refrescos y los snacks valen cuatro veces menos en la tienda de debajo de casa. 

Pd: por lo menos no había canis haciendo ruidos ni hipsters haciendo gracias ni abuelas que no se enteran de la película molestándote, las grandes lacras de las salas de cine. Pero eso será ya otra historia.

Un saludete, guapos. 

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