10 nov 2011

Fairytale




La mayoría de los cuentos de hadas conocidos mundialmente a día de hoy tienen cientos y cientos de años de antigüedad. En su momento, durante la Edad Media, se transmitían oralmente y servían para adoctrinar a los niños. En una época como aquella, la mejor manera de adoctrinar era a través del miedo y por eso los cuentos estaban repletos de detalles crueles y tenebrosos. Este contenido chungo y atemorizante se fue perdiendo cuando los cuentos fueron pasados a palabra escrita en los siglos XVIII y XIX de la mano de los hermanos Grimm, Perrault o Andersen... y fueron practicamente eliminados cuando fueron pasados por el tapiz Disney ya en el siglo pasado.

Sin embargo, el poso de chunguez no pudo ser eliminado del todo y muchos escritores y cineastas vieron en estos cuentos posibilidades infinitas de hacer contenido adulto e inteligente. Es, quizás por eso, por lo que los cuentos de hadas están más vigentes que nunca en este siglo XXI y que, además de estar rodándose dos versiones distintas de Blancanieves y que la saga Shrek vaya a estrenar esta Navidad su quinta entrega en forma de spin-off para el Gato con Botas, se hayan estrenado dos series con los cuentos de hadas y sus personajes como leit motiv: Once Upon a Time y Grimm.

Las dos series son bastante distinas entre si pero comparten este tema de los cuentos y que se trata de dos de los mejores estrenos de una temporada televisiva bastante discreta. La primera, Once Upon a Time, está creada por dos de los principales guionistas de Lost, Adam Horowitz y Edward Kitsis, y nos cuenta la historia de como el mundo de los cuentos, por medio de un hechizo de la pérfida reina malvada, queda desterrado al mundo real (en el pueblecito de Storybrook, Maine, concretamente) sin que ninguno de sus habitantes recuerde absolutamente nada. Solamente la llegada de la hija de Blancanieves (el personaje de Jennifer Morrison) podrá revertir esta situación. Vistos los tres primeros episodios, la serie tiene el tono amable de, por ejemplo, El Décimo Reino y un desarrollo muy a lo Lost, a lo J. J. Abrams. De momento es mi serie favorita de todas las de estreno esta temporada 2011/2012.

Por contra Grimm es más oscura, más centrada en los monstruos que habitaban los cuentos que en estos. La serie, creada por la mano derecha de Joss Whedon, David Greenwalt, cuenta la historia de un policía que resulta ser el último descendiente de un linaje de cazadores de monstruos. Sin estrellas en el reparto y bastante violenta (en el segundo capi hay hasta un desmembramiento), resulta bastante curiosa en la parrilla de la NBC pero la verdad es que no tiene mala pinta para nada. Además, como ocurre en OUAT con la Reina Malvada / Alcaldesa [1], en Grimm también hay un secundario de lujo que de momento es la estrella de la función: ese lobo rehabilitado con la inquietante cara de Silas Weir Mitchell (si, el loco de la T1 de Prison Break).

En definitiva, dos buenas series a seguir y que demuestran que los cuentos de hadas siguen muy presentes y no son, precisamente, cosa de niños.

Pd: no es un cuento de hadas propiamente dicho pero también se prepara nueva serie basada en el universo de Peter Pan, Neverland, y tiene pintaza. ¡Rhys Ifans es Garfio! Habrá que verla:


 
Un saludete guap@s.

[1] Sin duda, la elección de Lana Parrilla (Best. Name. Ever) para esta Reina Malvada es el mayor acierto de casting de toda la temporada seriéfila

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