28 sept. 2012

Old Vegas. New Vegas. Eurovegas


Barrunto post largo y denso así que primero unos minutos musicales a cargo de un nativo de Las Vegas, el señorito Brandon Flowers, dándote la bienvenida a su ¿fabulosa? ciudad natal y, a su vez, localización de este post:


Ahora, si, vamos al lío, que hay prisa.

CSI, la original, la de Grissom, lleva 12 años siendo un fiel reflejo de lo que es el Nuevo Las Vegas: ese gigantesco y hortera parque de atracciones para mayores de 18 años bajo el cual, simplemente rascando un poco la superficie, puedes encontrarte con lo peor y más oscuro de la condición humana. Precisamente, uno de los personajes de CSI, Greg Sanders (el técnico de laboratorio reconvertido en agente de campo del turno de noche e interpretado por Eric Szmanda), tiene un peculiar objetivo vital: contar la historia real del Viejo Las Vegas, el de los gangsters, Bugsy, Sinatra, el Dunes, el Flamingo, Elvis, la calle Freemont sin la cúpula epiléptica, la rubia de grandes tetas dando suerte al viejales en la mesa de los dados, las jodidas luces de neón. Rememorando Old Vegas desde New Vegas.

Curiosamente en los últimos tiempos hemos recibido un par de noticias sobre estos términos y añadido a nuestro vocabulario pop colectivo uno nuevo. Por un lado está el paso de Old Vegas a New Vegas en forma de serie llamada (no podía ser de otra manera) Vegas, por el otro que la expansión global de New Vegas plantará el huevo en forma de Eurovegas en Madrid (seguramente en Alcorcón). Y gracias a estos dos hechos aquí me veo mezclando situación económica mundial, lenguaje seriéfilo, nostalgia a un mundo no conocido y experiencias vitales en un mismo post. Seguramente me vuelva loco antes de ponerle el punto y final... si es que no lo estoy ya, claro. 

Nevada es un jodido desierto, no hay nada y nunca ha habido nada. Por eso, un humilde y raquítico vergel con un manantial, un par de árboles frutales y algo de hierba se convierte en el paraíso para los pioneros del Oeste de mitad del siglo XIX. Nace así Las Vegas y vive tranquila hasta 1931 cuando el estado de Nevada legaliza el juego y los ojos de todos los inversores (legales y, sobre todo, ilegales) se centran con codicia en esa pequeña ciudad tranquila a la orilla de un manantial. Primero llegan los gangsters de medio pelo que huyen de los grandes capos, luego los emisarios de Las Cinco Familias de Nueva York y del Sindicato de Chicago. Es la época dorada del Flamingo, del Stardust, del Dunes, del Golden Nugget, de Sinatra, de Bugsy Siegel, del 'lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas', de Frank Rosenthal, de las visitas al desierto a cavar tumbas propias o ajenas.



Pero lo cierto es que La Mafia, como bien se ejemplifica en El Padrino en aquella escena en que Don Corleone se niega a entrar en el negocio de la droga, es más protectora que expansiva y Las Vegas se termina estancando. Nuevos intereses se ciernen sobre la ciudad y en ese preciso momento, año 1960, es donde empieza la acción de Vegas. Un nuevo sheriff (pero a su modo, no tan nuevo) y su familia contra las malas artes de los gangsters y, a su vez, allanando el camino a los sueños de grandeza del alcalde. 

El piloto no es especialmente bueno ni brillante pero el reparto es de lujo (además de Dennis Quaid tenemos a Michael Chiklis, Carrie Ann Moss y Jason O'Mara, por ejemplo), la ambientación es brutal y el momento histórico es, como llevo comentando desde el principio, realmente interesante. Una especie de reverso polvoriento y crepuscular de Boardwalk Empire (en aquella se habla del nacimiento del emporio gangsteril de Atlantic City, en esta de la muerte del mismo en Las Vegas) y de la misma CSI, porque los métodos rudos y rozando la ilegalidad del sheriff Lamb y familia no pueden ser más antagónicos a los cerebrales y metódicos de Grissom y compañía. 

Pero no sólo Lamb y Grissom resultan antagónicos. También lo son, por ejemplo, Vic Savino (o Ace Rothstein o Moe Greene o cualquier otro gangster (de ficción o no) relacionado con Las Vegas) y Sheldon Adelson, el propietario del Venetian, el hombre detrás de Eurovegas, un negrero y especulador. Si, el primero es un sicario de la mafia y un asesino pero va de frente y defiende a sus empleados. El segundo es el típico ejemplo de criminal legal que tanto abunda en los últimos tiempos y que nos ha llevado a la tremenda situación en la que estamos ahora en España y el mundo y que, desde luego, no nos va a ayudar a salir de ella. No quisiera a muchos Savinos pululando por aquí pero aún menos quiero a Adelsons y similares. Eso es así.

¿Y toda esta parrafada para qué? Pues para decir que Vegas puede molar y que Eurovegas no mola nada, que si consigo engañar a alguna para que se case conmigo vestida de Marilyn y yo de Elvis, me mola más coger el avión hasta Nevada que el cercanías hasta Alcorcón o Mostoles.

Sí, lo se, necesito practicar más mi síntesis y mi capacidad para ir al grano en vez de dar rodeos, lo siento. Para compensar, otra tonadilla:


Un saludete guap@s.

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